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Son muchos los autores de la antigüedad clásica que se dedicaron a describir la Acrópolis de Atenas, no obstante solo unos pocos como Pausanias dejaron escritas las impresiones que les causó la belleza del templo Erecteión. Pondremos pues como ejemplo el escrito donde este autor describe de forma más o menos objetiva este espléndido edificio.
Pausanias fue un historiador nacido en el Asia Menor (probablemente Lidia) del siglo II d. C. La obra sobre la que hemos extraído el texto se trata de Descripción de Grecia, concluida en el 180 d. C. e inscrita dentro de la literatura de historiadores que floreció en la época imperial del siglo II d. C.
Pausanias nos explica:
«Hay también un edificio que llaman Erecteon. Delante de la entrada está el altar de Zeus Hípato, en el cual no se sacrifica nada vivo sino solo pastas, y ni aún vino creen lícito sacrificar. Según se entra hay altares, uno de Poseidón sobre el que, según un oráculo, también hacen sacrificios a Erecteo, otro del héroe Butes y el tercero de Hefesto. En los muros hay pinturas de la familia de los Bútadas.
La construcción se divide en dos y encierra un pozo de agua de mar. Esto no es un gran milagro, pues en otros lugares de tierra adentro también hay otros semejantes, así en Afrodisias de Caria. Pero este pozo es extraordinario por el rumor de olas que tiene cuando el viento sopla del sur. En la roca se ve la huella de un tridente. Esto, según se dice, es testimonio de Poseidón que muestra la disputa por el país.
Consagradas a Atenea están toda la ciudad y también todo el país, y cuantos dioses son objeto de culto de los demos no quitan nada a la veneración de Atenea. La imagen más sagrada es la que está ahora en la Acrópolis – ésta era antes toda la ciudad – y que dicen cayó del cielo. No puedo afirmar si esto es así o de otra manera. Calímaco hizo una lámpara de oro para la diosa. La llenan de aceite la víspera de pasar el año ya que el aceite basta para todo el siguiente, brillando de día y de noche. Y tiene una mecha de lino carpasio que es de todos los linos el que no se consume al fuego. Y sobre la lámpara una palmera de bronce que sube hasta el techo le defiende del humo. Calímaco el que hizo la lámpara, aunque en arte no es de los primeros, en habilidad superó a todos, pero fue el que primero horadó al mármol y recibió – no se sabe si de sí mismo o de los demás – el nombre de κατατηξιτέχνος.
En el templo de Atenea Poliada hay un Hermes de madera, invisible bajo ramas de mirto, que se dice es exvoto de Cécrope. Entre otros exvotos dignos de mención hay una silla plegable obra de Dédalo, y entre el botín persa la coraza de Masistio que era en Platea jefe de caballería, y un cuchillo persa que se dice es de Mardonio. Masistio sé en verdad que fue muerto por los jinetes atenienses, pero Mardonio, luchando contra los lacedemonios, cayó a manos de un espartano que no tenía mando y no creo que los lacedemonios permitieran llevarse el cuchillo a los atenienses.
Sobre el olivo no tiene otra cosa que decir sino que atestigua por la diosa la disputa del país. Dicen también que el olivo ardió cuando el medo quemó la ciudad de Atenas, pero que en el mismo día volvió a retoñar hasta dos codos de altura.
Junto al de Atenea está el templo de Pándroso, la cual fue la única de las hermanas que fue fiel al depósito.»
Bibliografía.
-Pausanias: Descripción de Grècia. Libro I., Ed. Orbis, Barcelona, 1986(1946).
Bibliografía.
-Pausanias: Descripción de Grècia. Libro I., Ed. Orbis, Barcelona, 1986(1946).

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